Vestido de negro, llevando a su sombra atada a los pies por los fangosos pisos y terribles paisajes ha dispuesto la marcha este nauseabundo personaje huyendo del espectro de su alter ego, maldiciéndolo y repudiándolo por su simple presencia, mirando constantemente de modo frenético y prevenido a sus espaldas como si fuese culpable de algún pecado o escondiese algo. Sus irregulares pasos daba una notable impresión de una aparente desorientación, pero en su opaca mirada existía una ruta predestinada donde la angustia se convertía en su voluntad. Me dispuse a seguir a este curioso personaje para poder saber donde era su paradero y a regañadientes logré mi cometido sigilosamente. Aquel misterioso sujeto no despegaba su mirada entre el suelo y la nada, despejando su iris a una órbita fuera de estas dimensiones, pero con su mente clavada en el raciocinio de una idea corrosiva. Todo esto se reflejaba en su expresión corporal la cual enmarcaba una sensación de odio diluida en misericordia y haciéndose menos dañino el espectro que emitía, siendo tan compleja y extraña pero a su vez muy familiar. A medida que medía mis pasos de manera tal de que no sintiera mi presencia, se hacía muy tediosa la persecución en aquel lugar dado que aparentaba que estuviese preparado como si fuese todo un escenario para una interesante narración en medio de un inmenso lodazal y un denso pantano ; haciendo el caminar algo molesto añadiendo que el frío consumaba en cada uno de mis huesos (dolor insoportable pero justificable por mi insaciable curiosidad). En un cierto instante se detuvo aparentemente sin razón alguna quedando petrificado mirando al cielo, algo extraño en verdad y demasiado tétrico pues se sentía que el aire se había templado por alguna aura malevolente; una desequilibrada fuerza empezó a invadir el lugar, haciendo vibrar los árboles e impacientar a las aves que residían allí empeorando la situación cada vez donde esa sensación horrorosa de la incertidumbre hacían rechinar mis dientes del desespero, sin embargo lo soporté. De sopetón todo se tranquilizó y al instante aquel sujeto empezó a evaporarse en el aire algo increíblemente desconcertante, tanto así que decidí en su ayuda acercarme a él, ¡grave error!, pues al hacerlo me detuvo con una fija y gastada mirada susurrando las siguientes palabras: "En mi arte solo escucho silencio, la expresión de la real pureza; el silencio que castiga y respeta, el silencio que ahorca, que ahoga o que fatiga, el silencio que domina; el poder del silencio. Este silencio será de mi inexistente obra, mi legado. Entre acordeones, tonos lúgubres acompañados de un compás lento e interrumpido rememoran una ahogada tristeza que agrieta física y espiritualmente mi corazón, pudriendo desde las entrañas hacia el exterior alma y cuerpo, en una danza mortal que terminará en cenizas difuminadas sobre el lienzo de la inanición y los excesos que he cometido. Prontamente las palabras serán póstumas y mi voz dejará de hacer vibrar el aire. De inmediatez el tartamudeo causado por el dolor de una herida abierta será el himno que entonaré con angustia, ansiando un pronto desenlace." Al instante desapareció y desde allí me contagió esa profunda tristeza que nunca sanará. Quedé maldito.
La Sombra Del Caminante
Se habla de todo y a la vez de nada.
viernes, 13 de julio de 2012
Declaración de Odio
Vestido de negro, llevando a su sombra atada a los pies por los fangosos pisos y terribles paisajes ha dispuesto la marcha este nauseabundo personaje huyendo del espectro de su alter ego, maldiciéndolo y repudiándolo por su simple presencia, mirando constantemente de modo frenético y prevenido a sus espaldas como si fuese culpable de algún pecado o escondiese algo. Sus irregulares pasos daba una notable impresión de una aparente desorientación, pero en su opaca mirada existía una ruta predestinada donde la angustia se convertía en su voluntad. Me dispuse a seguir a este curioso personaje para poder saber donde era su paradero y a regañadientes logré mi cometido sigilosamente. Aquel misterioso sujeto no despegaba su mirada entre el suelo y la nada, despejando su iris a una órbita fuera de estas dimensiones, pero con su mente clavada en el raciocinio de una idea corrosiva. Todo esto se reflejaba en su expresión corporal la cual enmarcaba una sensación de odio diluida en misericordia y haciéndose menos dañino el espectro que emitía, siendo tan compleja y extraña pero a su vez muy familiar. A medida que medía mis pasos de manera tal de que no sintiera mi presencia, se hacía muy tediosa la persecución en aquel lugar dado que aparentaba que estuviese preparado como si fuese todo un escenario para una interesante narración en medio de un inmenso lodazal y un denso pantano ; haciendo el caminar algo molesto añadiendo que el frío consumaba en cada uno de mis huesos (dolor insoportable pero justificable por mi insaciable curiosidad). En un cierto instante se detuvo aparentemente sin razón alguna quedando petrificado mirando al cielo, algo extraño en verdad y demasiado tétrico pues se sentía que el aire se había templado por alguna aura malevolente; una desequilibrada fuerza empezó a invadir el lugar, haciendo vibrar los árboles e impacientar a las aves que residían allí empeorando la situación cada vez donde esa sensación horrorosa de la incertidumbre hacían rechinar mis dientes del desespero, sin embargo lo soporté. De sopetón todo se tranquilizó y al instante aquel sujeto empezó a evaporarse en el aire algo increíblemente desconcertante, tanto así que decidí en su ayuda acercarme a él, ¡grave error!, pues al hacerlo me detuvo con una fija y gastada mirada susurrando las siguientes palabras: "En mi arte solo escucho silencio, la expresión de la real pureza; el silencio que castiga y respeta, el silencio que ahorca, que ahoga o que fatiga, el silencio que domina; el poder del silencio. Este silencio será de mi inexistente obra, mi legado. Entre acordeones, tonos lúgubres acompañados de un compás lento e interrumpido rememoran una ahogada tristeza que agrieta física y espiritualmente mi corazón, pudriendo desde las entrañas hacia el exterior alma y cuerpo, en una danza mortal que terminará en cenizas difuminadas sobre el lienzo de la inanición y los excesos que he cometido. Prontamente las palabras serán póstumas y mi voz dejará de hacer vibrar el aire. De inmediatez el tartamudeo causado por el dolor de una herida abierta será el himno que entonaré con angustia, ansiando un pronto desenlace." Al instante desapareció y desde allí me contagió esa profunda tristeza que nunca sanará. Quedé maldito.
sábado, 5 de mayo de 2012
El Poder De La Palabra
Las palabras que volaron alguna vez exhaladas de nuestras bocas no quedan siempre en el viento, donde a veces perpetran en los destinos del mensaje y a veces actúan como cáncer invadiendo entornos hasta que se infesta su voluntad por toda el área. Viendo "el poder de la palabra" que tan macabro uso se le ha dado he podido comprobar que esta herramienta suprema es un arma de doble filo, apoyado en el axioma en que toda acción tiene una consecuencia. Cada palabra tiene una semiótica una finalidad pura y concisa pero al igual que la naturaleza misma, puede ser manipulada para cualquier fin desde el más ingenuo hasta las voluntades más mefistofélicas que sean posibles. El lenguaje y el descuidado dinamismo que se le da acoplando cada vez unos significados con otros, implementando signos diseñados con fines desconocidos, añadiéndolos a la bitácora de la comunicación cotidiana, hace que a través del mismo lenguaje siendo el poder absoluto donde se manifiesta el Demiurgo como información, sea tergiversado y manipulado con fines peyorativos ante una especie de libertad (los omnipresentes sofismas). ¿por qué es tan importante para los entes que tienen predominio sobre el conglomerado "del resto de entes" hacer un buen uso del lenguaje y que cada palabra sea tanto concisa como coercitiva (hasta donde sea su voluntad) para lograr un objetivo?
En el lenguaje hay quienes son bendecidos con la calidad de maestres y que doblegan al mismo mundo ante sus intenciones. Otros buscamos un camino para lograr una mordaz inclusión en el sistema regido por "el poder de la palabra" haciendo sacrificios dolorosos y quizás en un futuro sean gloriosos.
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jueves, 26 de abril de 2012
Vagas Reflexiones De un Lóbrego Caminante
La majestuosidad del cuerpo permite que sea extensión de nuestra mente, acoplando los más intrínseco de la esencia de cada quien, provocando una resonancia entre alma y cuerpo supeditada entre sí para lograr el conocimiento acerca de la vida de la cual se posee y del camino a elegir, ya sea el sombrío o el de la luz para mantener un equilibrio de ensamble.
La enorme aura de la esperanza debería impregnar todo lo móvil con y sin vida, hacer que los relojes sean olvidados por su oficio y la ansiedad por la métrica del sustento y la monotonía de los individuos se pueda desvanecer en una sonrisa cargada de libertad y desprendimiento del lastre emocional provocado por la mirada del vulgo.
Mentir es el arma, herramienta, o el instrumento que hace marchar el grotesco mundo de las vicisitudes macabras de la “humanidad”, y de las intenciones individuales de cada quien ya sea para bien o para mal; donde la palabra más que recurso para la comunicación, es la clave y el pilar de la construcción de la información, la deidad máxima en un mundo de respuestas e expectaciones.
El odio es la pureza en la naturaleza, ha preexistido en la información codificado de muchas maneras y es tan complejo y maravilloso que la simplicidad de esta palabra no existe, y el desorden que puede provocar es nulo, sus efectos son exactos y precisos; la caótica idea del amor complica la estabilidad de los demás conceptos y genera entropía.
Por último, el abandono de si mismo para lograr un control sobre el alma y el dominio sobre los sentimientos, es un sacrificio mortal y necesario para la imparcialidad.
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domingo, 26 de febrero de 2012
Mi última letanía
Las luces, el humo, la aridez y la muerte extravagante que pulula en cada rincón de las angostas calles son el alma de las mentes colectivas, domando al mismo mal y sosteniendo las riendas de la bestia infernal llamada avaricia, característica "humana" de los humanos. Que angustiosa situación, saber que las bípedas y rosadas alimañas se desgarran vorazmente unas con otras no físicamente, sino por medios hipócritas y letradas trampas en contratos y en consensos en presencia de la infame naturaleza saliendo a flote. El mañana no será azul si miro arriba ni verde si miro al horizonte y mucho menos transparente si pierdo la mirada en el vacío; será más caótico que los infiernos de Dante, y esto será justo. No ruego por las almas despellejadas en las fauces del averno, porque el propio averno es este que se pisa a diario; ruego por el odio, el sentimiento raíz del motor de la historia, que logre consumar las lóbregas almas del baldío de lo que se llamó hogar y finalmente la pacificación de la "humanidad". Ruego para que el sufrimiento de quienes amaron realmente con el alma y corazón sea poco o nulo.
Ruego ferozmente con impaciente amargura y con mediocre esperanza, morir frente a un espejo, para ver mi rostro con una leve y perturbada sonrisa la satisfacción de servirle a mi mundo con mi desaparición.
"Un pensamiento forzado se convierte en una creencia"
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lunes, 23 de enero de 2012
Corazón corrupto
Cuando me asomo a la ventana, a observar el cielo que en la mayor parte del tiempo es gris con una energía talante y agobiante que doblega la voluntad de los más débiles, me contamino de esa aura maldita y una guerra de mi conciencia bipartita se encamina, atormentándome por los pecados del pasado y registrando en los pasos del presente una pesadez que aparta la mirada de mi felicidad. Desafortunadamente, ya comprendí después de un tiempo considerable, que mis remordimientos han corroído tanto lo poco de humano que había en mi, que de un zarpazo ha arrebatado la vida de ese ser inteligible que me estaba convirtiendo y que los conceptos de amor y maldad serán catalogados en mi conciencia como fuera de serie, pues al mezclar estas dos palabrejas en toda su semiótica a mi parecer, son la peor demostración de crueldad auto-inducida. Me despido de ese fantasma que ha lapidado mi nombre y mi pedazo de corazón, me despido de esos años turbios donde la confusión de mis deseos con la ansia de maldad sin argumento hicieron de mi vida en la actualidad algo miserable y quejumbrosa, hasta ahora, adiós maldita entidad que te llevaste parte de lo que me hacia extrañamente feliz, y a la vez me confundía con un odio debilitante, adiós y gracias por todo.
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viernes, 7 de octubre de 2011
Lobos
Veo el rojo Sol del atardecer, dando la bienvenida a la fría noche, apaciguando las nubes y envejeciendo su luz hasta que muere, solo quedan tinieblas. Un silencio momentáneo se apodera de las calles dando previo aviso al peligro que se avecina, y entre susurros se escuchan voces adormecidas por una angustiosa supervivencia. No lograba comprender este fenómeno, pues ocurría exactamente en cada anochecer y esa desidia por entender aquel miedo colectivo había desaparecido desde que oí unos flagelados gritos. El lugar en que me encontraba, estaba lleno de altos y grises edificios, donde nadie se hablaba con nadie, y en el día, tanto la inercia como la carestía de vida prevalecían. En esa pequeña sociedad solo era un residente más a quien nadie le importaba. Este modo vivir tan autómata hace más profunda mi ignorancia respecto a este entorno. En una tarde decidí salir, esperando a conocer aquel noctámbulo espanto que domina las frágiles conciencias de los humanos enjaulados en sus cómodos apartamentos. Me encontraba solo, con un largo abrigo que me cobijaba de los vientos helados. Las sombras de las paredes en todo el recinto se hacían cada vez más oscuras y siniestras; los focos de luz de algunos postes estaban averiados haciendo que la luz fuese más tenue e inexistente y se impregnara mi piel de una extraña sensación de muerte. De todos modos no había marcha atrás. Ví como oscilaban mis pensamientos entre valentía y zozobra. Lentamente mi rostro se había empalidecido por la sugestión de este mal desconocido que se avecinaba ya pues era un escenario complejo frente a un misterio que a grandes rasgos era insignificante, pero en una inquietante curiosidad se hacia más exquisita esta situación. De repente el aire se condensó y el silencio anunciaba una irritante tranquilidad. Esta entidad merodeaba sigilosamente por las angostas calles y observaba que algo era distinto; ya era un hecho que algo estaba presente a mis cercanías, ni tan distante, ni tan cercano donde inmediatamente me cobijó una asfixia de desespero que me llevó a contemplar la idea de que estaba muerto, sin embargo allí estaba, mis ojos se empañaron de pánico y quede cegado de la oscuridad que me agobiaba en este instante, tanto así que no recordaba mi nombre. Los latidos de mi corazón cada vez eran más exagerados y anárquicos pero a pesar de todas estas sensaciones, la curiosidad que tenía, de cierto extraño modo logró mantenerme más tiempo en esta difícil situación. De un momento a otro, el tiempo se congeló, era el momento esperado, donde esta desconocida entidad se presentó frente a mí, y en ese instante logre contemplar a tan elaborada, compleja y aterradora figura recreada por un colectivo. Era un enorme lobo, flagelado y en paupérrimas condiciones, con sus ojos furibundos pero con su piel desgastada que gruñía por alguna razón y no era necesariamente por el simple hecho de infundir miedo; era un odio más profundo, más detallado que no era posible entender en un simple animal por tan monstruoso q pareciese. Me acerqué poco a poco con un profuso respeto, pues sus ojos brillantes y enojados perpetraban en mi rostro, pero de repente pude observar algo increíble tras esa haraposa figura de lobo despampanante. Logré observar el sentido más puro del alma, que estaba desnuda ante la vista y ante este mundo, ví tanta “humanidad” reflejada en una sola impresión, ví la miseria del alma que habitaba en mi, donde tomaba por cierto lo que creía no ser cuestionado, ví los prejuicios sociales que siempre he me han sometido y a los que algún ente propició. Este lobo era más humano que yo, pues su deplorable condición se debía a los maltratos que el mundo creado por los hombres, donde la sombra y quietud de la oscura noche le permitiesen caminar por las cortezas desmembradas de un suelo artificial y sobrevivir.
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jueves, 17 de febrero de 2011
Te Soñé
Noche lluviosa y asfixiante se tornó aquel día, donde la congestión del tráfico y el saturado pavimento por los caminantes hacía cada vez más debilitante aquel instante. Me hallaba en esta fría ciudad. El agua era vacilante a medida que se desplazaba en las calles, desordenada y sin rumbo, simpatizando con la suciedad del pavimento y reflejando un triste destino del simple hecho de deslizarse por lo suelos pareciendo ser humillada por el ambiente q le es rodeado. Las luces que desprenden las estrellas, se ven ahogadas por la obscenidad del neón de las vitrinas, en un salvajismo llevado por las ansias del vender. El aire, iracundo del veneno exhalado por los pulmones de desconsiderados seres supuestamente racionales, con afanados corazones y con nublada mirada. Esta es la vida pintada por la sed insaciable de un mal abrumador, que se apodera de cada cosa del boceto que vemos como ciudad e indirectamente también este mal es dibujado en nuestros corazones por su propio reflejo. Tantas impresiones generaron este cotidiano día y cansaron mis pensamientos con tan recargadas pinceladas grises. En mi dicha por poderme desprender de esta realidad aunque sea por unas pocas horas, me recosté en mi cama, modesta pero muy cómoda y paulatinamente el estrés y tanto aire trajinado de mis alientos se fueron liberando. Pasaron muchas horas en la oscura tranquilidad de mi sueño plausible cuando se fueron proyectando imágenes de un recuerdo que a mi pensar, estaba enterrado en lo más secreto de mis reflexiones; pero no fue así. De fondo se veía un blanco inquietante que parecieran nubes amontonadas para poder dar una tranquilidad casi perfecta; me soñé frente a ti, frente a tu rostro, frente a tu picaresca y discreta boca. La paz se sentía emergiendo de mi corazón adormecido, pero este buen momento, dejó de serlo muy pronto. La felicidad que plasmaba este sueño, en la realidad se tornaba amargo, los besos y caricias de aquel momento soñado, eran fuertes punzadas directas al corazón. Tan tierno y feliz era este momento que la dicha duró poco, pues este evento que aconteció en mi cabeza, se esfumó rápidamente de mi conciencia y desperté conmocionado y aturdido. Me levanté de este lecho y en cada paso que daba, sentía como se moría las sonrisas y buenos deseos proyectados para este nuevo día. Te soñé frente a mi, pero ahora estás muy lejos.
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