Las palabras que volaron alguna vez exhaladas de nuestras bocas no quedan siempre en el viento, donde a veces perpetran en los destinos del mensaje y a veces actúan como cáncer invadiendo entornos hasta que se infesta su voluntad por toda el área. Viendo "el poder de la palabra" que tan macabro uso se le ha dado he podido comprobar que esta herramienta suprema es un arma de doble filo, apoyado en el axioma en que toda acción tiene una consecuencia. Cada palabra tiene una semiótica una finalidad pura y concisa pero al igual que la naturaleza misma, puede ser manipulada para cualquier fin desde el más ingenuo hasta las voluntades más mefistofélicas que sean posibles. El lenguaje y el descuidado dinamismo que se le da acoplando cada vez unos significados con otros, implementando signos diseñados con fines desconocidos, añadiéndolos a la bitácora de la comunicación cotidiana, hace que a través del mismo lenguaje siendo el poder absoluto donde se manifiesta el Demiurgo como información, sea tergiversado y manipulado con fines peyorativos ante una especie de libertad (los omnipresentes sofismas). ¿por qué es tan importante para los entes que tienen predominio sobre el conglomerado "del resto de entes" hacer un buen uso del lenguaje y que cada palabra sea tanto concisa como coercitiva (hasta donde sea su voluntad) para lograr un objetivo?
En el lenguaje hay quienes son bendecidos con la calidad de maestres y que doblegan al mismo mundo ante sus intenciones. Otros buscamos un camino para lograr una mordaz inclusión en el sistema regido por "el poder de la palabra" haciendo sacrificios dolorosos y quizás en un futuro sean gloriosos.
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