Terribles pasajes, recrean profundos sentimientos, emociones de lúgubres intenciones, que son tan fuertes que pueden tiznar hasta la más pulcra silueta de una plateada luna. Cruel tortura sentenciada, la que he de asumir en silencio. Es el peor castigo, que puede exhumar tenebrosos recuerdos que perpleja la sensibilidad del corazón, y aún así, si éste no late en un frió vivir. Aquella angustia no puede salirse de las márgenes del alma humana. No es nada del otro mundo, al contrario, es lo más cotidiano de un simple existir. Aquello que perfora mi ser, desmembrándolo parte por parte, cegando la esperanza y manifestando dolor a caótico nivel, es el saber, pero no el entender, el porque nunca te tuve junto a mi, brindándote algo que siempre guardaré para ti, en mi tosco existir. Simplemente amor.