miércoles, 22 de diciembre de 2010

En Un Instante

Me encontraba, ahí, en frente del espejo de mi baño, con los ojos hinchados del llanto que afligía mi alma, enturbiando  mi mente con pensamientos  confusos y  mal habidos pero mientras esto sucedía, se revelaban ante los ojos inexistentes de ánima,  las cosas que existían guardadas meticulosamente en los recuerdos como cada una de mis añoranzas, ilusiones, alegrías, sin dejar a un lado los dolores y penurias, que construían mi existir. Pero el mundo en el que vivía era ajeno a mi situación; pues el infierno  que sentía con la angustia encerrada por mi entera voluntad, no hacía notoria presencia alguna de temor. Sólo estaba ahí, mirándome al espejo, contando  mis pestañeos, y apreciando cada pequeño detalle de esa ridícula escena que por cierto no es nada narcisista, al contrario, es muy deprimente. Mis ojos, llenos de vida pero acongojados por la inherencia con mis sentimientos, eran lo único que revelaban ante pocas personas, las imágenes de furibundos impulsos de exasperación. Abrí  poco a poco la llave del lavamanos, para detallar el hilo de agua que se disipa  en un pequeño conducto y ver que así mismo se comporta nuestras acciones, inician caudalosas y fuertes pero al transcurrir el tiempo se vuelven efímeras y nulas. Imaginaba como mi sangre se esparciría en medio de ese lugar tan frío y  pálido, donde el vigoroso rojo llenara de anarquía el lugar. Imagine también, mi rostro y su expresión cuando el cuchillo  en un suave pero certero roce con mi piel, atravesara la membrana del dolor y revelara ante mi cuerpo, el significado de la agonía y una vez más, convenciéndome que ya no hay nada que hacer.
Después de estar meditabundo por unos pocos minutos, saqué un cuchillo de la cocina y recordé los cortes que hacía mi mamá con él al momento de preparar el almuerzo admirando esa dedicación y practicidad que hacía verlo sencillo; pero ni el coraje ni la angustia me permitieron delinear mi cuello con  este terso filo, así que una vez más engañe a mis sentidos con el néctar de Dionisio haciendo mi mente menos perceptible y más fácil mi propósito. Después de beber dos botellas de vino reservado para navidad, un nihilismo se apoderó completamente de mi voluntad y mi mente se tornó decidida a cometer tal acto autodestructivo; solo tardó  pensarlo meses, incluso años y en cometerlo tan solo cinco segundos. Mi cuello tras la caricia del delgado metal,  perdió su sentido y me lo hizo saber con una fuerte sensación de muerte; ya las imágenes vivas y llenas de colores se tornaban difusas y se alejaban cada vez más al ritmo de los versos cantados por mi voz,  acongojada del pánico y sufrimiento de saber que realmente era el fin. Mis ojos se cegaron, mis latidos cesaron y mi vida se había esfumado. La sangre que se  originaba en la cortada, rodeaba  a mi cuerpo, en protesta  a un fin triste e inmediato. Poco a poco se escapó el aire que aún contenían mis pulmones y mi cuerpo empezó a ser el hogar de los gusanos sin haberlos yo invitado. Pero ya no interesaba, ya estaba muerto. El paisaje decorado por las pinceladas salvajes de los rastros de sangre por doquier era la exactitud de la violenta forma que la vida se despoja del cuerpo, pues aunque solo fue un pequeño tajo a la aorta causó gran estruendo.
 Mi existencia ya estaba desanclándose de la firme tierra que me dio cobijo cuando de repente una luz extenuante hacía perplejos todos los pensamientos difuminados  ya en el umbral de mi partida. Esta luz, selló una vez más  mi alma en mi cuerpo, sanando leve pero a la vez determinantemente la herida que por poco hizo posible mi deceso. Observé cada imagen detalladamente de ese pequeño baño decorado de escarlata y de tristes matices por la situación que yo mismo recree, viendo el cuchillo blandido en mi mano siendo el instrumento de mi autodestrucción y de cierto modo, viendo mi dolorosa frustración de saber que ya al haber partido de este mundo, la naturaleza misma lo evitase por una razón que desconozco. La razón por la cual el respirar sea la cadena que me ata aún al mundo sin saber si sea para su servicio, o para su castigo.

lunes, 15 de noviembre de 2010

LAS PÁGINAS DEL AYER


El tiempo ha hecho su trabajo, pues ya hoy es el último día en que nos hemos reunido, para celebrar lo que tan arduamente se ha luchado durante nuestra permanencia en el colegio, con alegrías y llantos que han dado tanta significación  a este día tan especial. 

Ante todo, saludo a todos los presentes, quienes han labrado conjuntamente el camino que se ha propuesto desde el ingreso de sexto grado, con las ganas y la energía por salir adelante y más aún, con el propósito de ser bachiller de este colegio.

La vida en el colegio no es solo academia, números, mnemotecnias, raciocinios y demás. También es un explorar del mundo a pequeña escala, donde a diario se confrontan emociones, anhelos, pesadumbres; donde se forjan amistades y como alguna vez un profesor lo mencionó, “las amistades del colegio duran para siempre”. Esta vida es un pilar en la construcción en lo que seremos en un futuro no muy distante, un futuro inmediato que ha de ser provechoso para nosotros y para quienes sean  parte de la cotidianidad de cada quien.

Los recuerdos de cada momento en este colegio son tantos y tan valiosos, que al tratar de retenerlos para retomar cada buen y mal momento, simplemente crece en mi una nostalgia de pensar que una gran parte de mi vida halla sido realizada en estas aulas, que cada  tortuosa madrugada sea recompensada con una energía fraterna entre todos los conocidos y que impulsa de uno u otro modo a seguir adelante.

Mientras camino por los pasillos del colegio, recorro mi historia, todo lo que he hecho en estos años y en un devenir de ideas trato de imaginarme como era yo cuando era un “primi”, entre otras. A lo que me quiero referir, es q a todos nosotros nos dolerá despegarnos del techo que nos cobijó durante tanto tiempo, pero es algo inevitable y también necesario.

Lamentablemente el tiempo no perdona, las horas que nos quedan son ya mínimas, y la ansiedad por saber que llegará ese “día”, perturba la calma de los corazones de cualquiera, hasta del más sereno y tosco que aparente ser. Los abrazos, las promesas, las canciones que nos aprendimos, los buenos ratos, las risas son cosas que se evocarán en este día.

Agradezco a todos los que hicieron posible que este día, después de tanto esperar, diga sin recelo y sin remordimiento, exprese unas palabras de despedida y que mi alma  se despoje de la ansiedad que la estaba matando de saber que ocurrirá este día.

Pero no es el fin, al contrario, es el comienzo a lo que verdaderamente es la vida y las buenas cosas que nos depararan. Se buscará llegar cada vez más y más lejos hasta despegarnos de la tierra e que vivimos y volar, cerca de algún astro donde se encuentre nuestros más grandes designios.

Para terminar, quisiera reincidir en que ha sido un total y gran honor haberme graduado de esta honrosa institución que con trasnocho, estudio y cansancio  ha sido posible y que daré buena fe de lo que aprendí y de lo que me hizo ser.





jueves, 23 de septiembre de 2010

EL VOCERO DEL NUEVO MUNDO


La actualidad, ha consolidado por medio de una llamadas “redes sociales” que han influido en el mercado y hasta en la misma tradición humana, con ayuda de los medio tecnológicos en un incesante progreso. Las redes sociales, perjudican en extensa forma a la sociedad del mundo real, pues esta son escape de la vida misma en un lugar inexistente de un vicio colectivo.

Las maravillas de la mercadotecnia han sido contraproducentes como se han demostrado en los tiempos actuales y los distintos sucesos que han hecho de este mundo, un lugar “globalizado”. Pero para comunicar esta nueva religión del dinero, la gran herramienta que se ha labrado es la Internet, como uno de los fenómenos que han producido muchos cambios en el diario vivir de los humanos. Las redes sociales ubicadas en el ciberespacio, se han diseñado (como ellos lo dicen), para no perder contacto entre personas y para cortar distancias. En gran manera, esto es verdad, pero de otro modo estas redes sociales son un señuelo o abrebocas para el consumismo (el noúmeno del capitalismo).

Las redes sociales como Facebook, Myspace, Twitter, y demás, prestan sus bases de datos a compañías multinacionales donde se encuentran inocentemente datos de las preferencias de los productos comerciales proporcionados por los mismos usuarios. También se encuentra evolución social, fenómenos de las comunidades y una nueva generación de gremios un limbo  entre realidad y lo virtual, según un estudio de la Universidad de Canadá, que el 21% de los problemas de celos entre parejas, se originan por Facebook, lo que demuestra poca privacidad y un problema socio-cultural.

En conclusión, las redes sociales son un arma de doble filo, que pueden convertir a un humano en usuario y consumidor, o pueden contribuir de uno u otro modo al desarrollo social de cada persona facilitar notoriamente  en el medio de la Internet .



lunes, 30 de agosto de 2010

Memorias

Como detesto tener memoria para algunas unas cosas, ¿por qué no puedo controlar cosas extrañas como la memoria? Es un tormento, es una carga, es una atadura a la cruda realidad y a secularizarla en la mente. Mi vida seria mas simple si no existiera la memoria, pero en todo caso, también no tendría sentido. La memoria es necesaria, y muy fundamental, con ella se recuerda cosas de gran valor, como a los padres, a seres queridos, y entre otros. Pero que virtuoso seria controlar la memoria fácilmente, seria de gran valor. Olvidar lo que odiamos, y recordar cosas que nos plazca. La vida no deja de oscilar, de cambiar y de transformar el entorno en el cual uno se ubica. Le agradezco a mi memoria, que me tenga presente un sueño inquietante y poco tranquilizante, el sueño de ser un gran músico, pero el contra de esto, es que se derrumbe la meta proyectada. Esto realmente seria de gran ayuda olvidarlo. En cosas del sentimiento, quisiera olvidar que tengo emociones, seria perfecto si no las tuviera, porque al no tenerlas, realizaría muchas cosas productivas sin preocuparme por razones del corazón. Pero de lo que he dicho no del todo es cierto; el corazón también nos impulsa a realizar obras que alimentan a la persona en su ser, otras razones destruyen por dictaduras del sentimiento. Todo es barítono, inconstante e impredecible; en esto se radica el problema de las acciones del hombre, el no saber que ocurrirá después. Pero nada se logra sin un riesgo y es acá donde actúa la memoria, donde es preferible recordar lo bueno y desechar lo malo.

EL BAJO PERFIL DEL CONOCIMIENTO EN LA CONCIENCIA

Tres elementos caracterizan la conciencia: la inocencia, la embriaguez y la insensatez. Estos términos están sujetos a las costumbres bohemias dignas de Baudelaire, a la pureza de un recién nacido, o a la nefasta maldad de un leviatán, que se retomarían para acercarse a las emociones demarcadas en Demian.



Primero la Inocencia: la ingenuidad, la simplicidad al pensar, de la tranquilidad al respirar. Es inocencia, sumisión, desprendimiento de la carga de un mundo inestable, es paz. Cuando cada quién ha mantenido la mente pura en el mundo, y ningún suceso la ha distorsionado en lo mínimo, no hay angustia de lo malo, solo entereza.

Segundo la embriaguez: de la exaltación, el libertinaje, lo ambiguo, contrastando lo hedonista y estoico. Del despertar de una represión mental, donde el mundo ya no es el mismo visto en la ingenuidad, pasando paulatinamente a la insensatez. Con pequeños usos de una copa como instrumento, donde se busca desvanecer angustias, problemas. Donde el alma aclama o simplemente la vaguedad por realidad un acto tan latoso, como lo vemos en Sinclair en alguna época de su vida.



Tercero la insensatez: la discordia, el odio, la simple ruina, el tedio, lo malsano del diario respirar, por los arrumes de situaciones corrosivas para sí. Donde ya el alma se ha consumado por los vicios de su entorno.



La conciencia en sí pasa de estar en un reposo de esfuerzo mental, a un desequilibrio y transición intelectual. La conciencia inocente comienza a desprenderse de su dependencia y observa sensaciones distintas, en una embriaguez y libertad de ideas que comienza transmutar al ser, como a Sinclair le sucedió en su mediano desenfreno.



El proceso de convertir la conciencia, a una “insensata”, no solo comprende de abordar muchos temas a la vez, simplemente es un proceso sumamente difícil.

Para llegar a la embriaguez de ideas, donde la conciencia se ve directamente afectada, se debe distribuir paulatinamente como vino en una copa. Los libros y grandes pensamientos generarían un desglose de pensamientos para aquel que se está transmutando.



Así vistas las cosas, las transformaciones vividas por Sinclair, hacen de él un hombre distinto que no ve las cosas de una manera elocuente sino con ese más allá de lo que puede suceder. Aquel niño no ve las cosas con esa inocencia, sino que mantiene el desborde de ideas por medio de lo que puede suceder en un después, embriagándose en un mundo de ideas donde él ve como guía a su gran amigo Demian.



El sentido final que toma el texto conlleva a identificar cada uno de los pasos que afronta el adolescente en medio de un mundo donde la influencia determina lo que será de él. Por eso a medida que descubre un nuevo paso o quizá un atajo en la vida, se choca con obstáculos que fomentan su crecimiento y desarrollo.



La vida, en un campo turbio y distorsionado, donde se enfrasca la luz y la oscuridad, se aprecia el cambio de las conciencias a una tendencia única o bilateral en estos polos, donde quizá el desenfreno o la insensatez sea parte de la solución para decidir.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Palabras Desoladas De Un Loco Taciturno

Las mismas olas de el nauseabundo océano reclaman a gritos que sean respetadas, igual pasa con las caras tristes, que reclaman y suplican a pulmón entero que sean borradas y que también logren otro estado de emociones. La dicha del respirar es que simplemente haciendolo, se puede estar vivo. La amargura de hacerlo es ser esclavo a esta adicción natural para sobrevivir en un caos llamado mundo.

La maldad es más natural del ser humano que la bondad. Pues la bondad es la añoranza de cada ser humano a una llamada perfección inexistente y la maldad es la condición natural de cada quien. Simplemente el "mundo" entró en caos dese que el "homo sapiens" definió bien y mal

lunes, 16 de agosto de 2010

Mi Sentencia



Te redacto esta carta, como si fuese mi sentencia, mi testamento, mi última palabra, mi expiración, mi fin.


Me duele el alma en solo pensar, que siempre que me doy la oportunidad de querer, crece un maldito sentimiento de odio sin explicación, como si tuviese rencor hacia el mundo, hacia mi mismo, donde se acrecienta un intenso dolor en mi pecho, destruyendo todos los pensamientos bonitos que adoro tener, pero que casi nunca tengo. Lo bueno que pasa en mi vida, se esfuma tan rápido como los buenos recuerdos y todo por culpa mía. No te quiero arrastrar a mi dolor, a mi penuria, a mi vacío, pues tú eres calor, felicidad y armonía, que fue lo que no supe valorar de ti. Yo simplemente soy un ser gris lleno de nubes caóticas, destrozado por mi propia mente, aunque parezca tan sólido y feliz siempre. Pues soy como cianuro vertido en un pétalo, que paulatinamente se come la belleza y lo transforma en algo sin vida, sin sentido. En este momento llora mi alma, reclamándome y torturándome por mis errores, por ser como te digo que soy, un idiota. Mis ojos siempre lloran, pero mi frialdad impide que ese sentimiento de vacío y angustia salga a flote y asimismo me siento como un payaso, que refleja en su labor felicidad pero nadie sabe como esta por dentro, solamente tu ahora lo sabes. Tienes el derecho de burlarte de mí, de despreciarme, y yo gustosamente lo aceptaré, lo merezco. Mi castillo de naipes se ha derrumbado con esta última mala jugada. Tenía tantas cosas que decirte, que el maldito tiempo, ese infame invento para medir el dinamismo humano, y mi tediosa humanidad, no me lo permitieron. Cuando escribes “solo vemos lo que queremos ver”, me recuerda mi situación, y yo quisiera escribir “solo exhibimos lo que nos es posible”. Estoy loco, muerto, y llorando en silencio, con una máscara de felicidad y tranquilidad, pero con un rostro de amargura, y ternura frustrada. No sé que viste en mis ojos, tal vez mi interior, pero lo que yo vi en los tuyos, fue simplemente paz.






Así me despido , espero que reanimes tu corazón, que olvides este mal recuerdo y que recuerdes que eres vida, calor y felicidad y que jamás te dejes opacar, por gente gris como yo. “Que maluco es querer”. Que sonrías tan dulcemente como siempre te veo, pues en la sonrisa, veo más que una expresión facial, veo la verdadera alegría, y mi me cuesta sonreír de verdad, te envidio. Este es mi último perdón.


Palabras De Este Loco

Un razonamiento forzado, se convierte en una creencia. Así, es que comienzo con lo que denominaría el consuelo de los tontos. ¿Por qué?, sencillamente algunos se guían de lo que “se conoce” y lo que dice la regla, otros viven regidos en su anarquía (valga la contradicción) y ambos extremos son perjudiciales para la salud. ¿Por qué?, porque como dijo Sócrates, Solo se que nada se, y la verdad no se que dijo con eso, pero solo se que lo que sabemos probablemente no sea lo correcto. La ambición por saberlo todo lleva a un fracaso inminente, ¿por qué?, porque no sabemos ni siquiera quien somos, siempre con máscaras y códigos que no permiten delatar quien se es, desde el momento en que nacimos, ¿acaso yo pedí llamarme Camilo? No, pero nací y ese nombre eligió para mí, aunque lo puedo cambiar pero me da pereza y vale mucho dinero, Camilo esta bien. Saber por saber no es crecer, es simplemente darle mas fibra al ceso para que sea más sabroso para los gusanos. Saber por querer, permite trascender en los conocimientos y usarlos para lo que se llama, el dilema universal; para el bien o para el mal. Bien y mal, si y no, Dios y El diablo, para mi todas son la misma cosa, más y menos. Todo se rige en esta gama y para que saber eso si no nos sirve de nada, solo para mortificarnos según las reglas sociales de todos pero para nosotros es algo aceptado, pero como dice el principio de la sociedad, el bien del común gana a un bien privado. Mefistófeles, uno de tantos nombres del Diablo mismo, es la simple encarnación en el papel del mal ¿y qué es el mal?, sencillo, el mal es lo más común que tiene la humanidad, ¿por qué?, porque desde el inicio del mundo, la corrupción, el desenfreno, la pereza y otros pecados, han sido actividades y actitudes tan humanas, que quizá el bien jamás halla existido. El ser humano es tan predecible… se puede percibir casi matemáticamente, como se reincide en el mismo error una y otra vez, por los siglos de los siglos, lo que diría Nietszche, el “Eterno Retorno”. Ya para concluir, toda esta carreta es para decirles, que un razonamiento forzado, se convierte en una creencia, pero tampoco hay que dejarse llevar de los sentidos, cualquiera de estas dos formas, es peligrosa al caer a un vacío de desconocimiento.