El tiempo ha hecho su trabajo, pues ya hoy es el último día en que nos hemos reunido, para celebrar lo que tan arduamente se ha luchado durante nuestra permanencia en el colegio, con alegrías y llantos que han dado tanta significación a este día tan especial.
Ante todo, saludo a todos los presentes, quienes han labrado conjuntamente el camino que se ha propuesto desde el ingreso de sexto grado, con las ganas y la energía por salir adelante y más aún, con el propósito de ser bachiller de este colegio.
La vida en el colegio no es solo academia, números, mnemotecnias, raciocinios y demás. También es un explorar del mundo a pequeña escala, donde a diario se confrontan emociones, anhelos, pesadumbres; donde se forjan amistades y como alguna vez un profesor lo mencionó, “las amistades del colegio duran para siempre”. Esta vida es un pilar en la construcción en lo que seremos en un futuro no muy distante, un futuro inmediato que ha de ser provechoso para nosotros y para quienes sean parte de la cotidianidad de cada quien.
Los recuerdos de cada momento en este colegio son tantos y tan valiosos, que al tratar de retenerlos para retomar cada buen y mal momento, simplemente crece en mi una nostalgia de pensar que una gran parte de mi vida halla sido realizada en estas aulas, que cada tortuosa madrugada sea recompensada con una energía fraterna entre todos los conocidos y que impulsa de uno u otro modo a seguir adelante.
Mientras camino por los pasillos del colegio, recorro mi historia, todo lo que he hecho en estos años y en un devenir de ideas trato de imaginarme como era yo cuando era un “primi”, entre otras. A lo que me quiero referir, es q a todos nosotros nos dolerá despegarnos del techo que nos cobijó durante tanto tiempo, pero es algo inevitable y también necesario.
Lamentablemente el tiempo no perdona, las horas que nos quedan son ya mínimas, y la ansiedad por saber que llegará ese “día”, perturba la calma de los corazones de cualquiera, hasta del más sereno y tosco que aparente ser. Los abrazos, las promesas, las canciones que nos aprendimos, los buenos ratos, las risas son cosas que se evocarán en este día.
Agradezco a todos los que hicieron posible que este día, después de tanto esperar, diga sin recelo y sin remordimiento, exprese unas palabras de despedida y que mi alma se despoje de la ansiedad que la estaba matando de saber que ocurrirá este día.
Pero no es el fin, al contrario, es el comienzo a lo que verdaderamente es la vida y las buenas cosas que nos depararan. Se buscará llegar cada vez más y más lejos hasta despegarnos de la tierra e que vivimos y volar, cerca de algún astro donde se encuentre nuestros más grandes designios.
Para terminar, quisiera reincidir en que ha sido un total y gran honor haberme graduado de esta honrosa institución que con trasnocho, estudio y cansancio ha sido posible y que daré buena fe de lo que aprendí y de lo que me hizo ser.